Una misiva para Marta y Jorge. Hasta pronto compañeros

Esta vez voy a hablar de dos estupendas personas Marta y Jorge, productores ecológicos de callos en los dedos y piel bronceada al sol, técnicos innovadores y comprometidos, a quienes he tenido el enorme gusto de conocer desde hace más de diez años y quiero y admiro mucho. Hace poco me enteré con pena que han decidido dejar sus proyectos en Niguelas y Granada asfixiados por unas condiciones sociales e institucionales que no les han dejado otra salida más que emigrar para buscar una vida con futuro.

 

 

 

Los primeros recuerdos que tengo de ellos son en Castril, cuando un grupo de estudiantes de agroecología del ISEC de la Universidad de Córdoba vinieron a ayudar en la primera Jornada de Producción Ecológica del Altiplano Granadino allá por el año 2006. Recuerdo esa cabeza brillante sin un pelo acompañada de una sonrisa afable y cercana, Jorge. Una rubia de mirada azul intensa, con decisión, energía y fuerza como para levantar un camión, Marta.

 

Desde esa fecha nuestra amistad se cruzó muchas veces, en Córdoba, Sevilla, Granada, Dúrcal y Niguelas. Siempre con una conversación interesante, con una o dos cervezas en mano y con la ilusión de abrir oportunidades, de contarnos nuestros proyectos agroecológicos, nuestras visiones, nuestros retos, temores, aciertos y errores. Hemos compartido en la FACPE, Ecovalle, la RAG, etc. y nos hemos venido “orillando” hacia una Agroecología práctica.

 

 

Ellos ya hace unos años atrás decidieron subir al campo, dejar sus puestos de trabajos como técnicos y vivir de las bondades de la tierra. Pasaron de la teoría a la práctica real, un salto valiente, coherente y muy comprometido. Quizá ese salto necesitó del paracaídas de una organización madura que les diera soporte, de una institucionalidad consecuente con la realidad del medio rural y los jóvenes agricultores y un mayor compañerismo de los que aún están en la palestra. Para ser sincero, la precariedad es la fiel compañera de las y los que estamos en el campo y en las pequeñas organizaciones luchando por cambiar el sistema, agroalimentario en este caso. Jorge y Marta han estado impulsando y participando de procesos colectivos, construyendo sus proyectos, buscándose la vida. En esa lucha han estado y seguirán estando en la tierra que los cobije porque lo llevan adherido a la piel e incrustado en su ser.

 

 

Como dije líneas arriba, los conocí hace muchos años, y junto con ellos conocí a Zait, su perra, compañera de viajes y trabajo. Aun la recuerdo en el 2006 siguiendo a todo el grupo cuando íbamos a saltar desde una torreta a las aguas del pantano del Portillo en Castril, todos saltaban excepto Zait, la que luego corría a esperarnos a la orilla y recién ahí se metía al agua. Una perra feliz, muy educada y tranquila. En esta parte de nuestra amistad “animal” recuerdo claramente cuando casi les presenté a Simón después de un encuentro de SPG en Dúrcal, un gatito muy pequeño que los eligió como dueños, si la memoria no me falla, tanto Jorge como Marta tenían dudas si llevarse al minino, pero fue Simón quien decidió subirse al coche de ellos y sumarse a la familia, el instinto nunca engaña, fue feliz.

 

 

El buscarse la vida de Jorge y Marta ha sido intenso. Las papas en la sierra, los cerezos, los olivos, las hortalizas en el valle, etc. Recorriendo las acequias intentando arreglar lo que por años las comunidades de regantes no han hecho, haciendo asesorías, dando cursos on-line, asistiendo y proponiendo en los colectivos, llevando productos a los diferentes canales cortos de comercialización, lidiando con las administraciones públicas, asistiendo a cursos para seguir formándose, etc., etc., etc. A pesar de muchas veces estar agotados y quemados, yo me quedo con esas sonrisas, las mismas con las que los conocí y que les acompañarán allá donde vayan.

La RAG no es otra cosa que un conjunto de personas y relaciones humanas mucho más allá de las ventas en el Ecomercado. Marta y Jorge son miembros de este colectivo y no dejarán de serlo. Son especiales para mí (y seguro que para mucha más gente), deseo que les vaya muy bien y que vuelvan a florecer en otra tierra, aunque bajo el mismo sol que nos calienta a todos. Por ello, sé que esto es un hasta luego y que nos volveremos a cruzar más temprano que tarde.

 

Con el cariño y admiración de siempre.

César De la Cruz – Presidente Red Agroecológica de Granada.

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